Hola, soy Ane Arieta.
Y sé exactamente por lo que estás pasando.
Lo primero que quiero decirte: no estás sola ni solo, y no lo estás haciendo mal. Estás aplicando las reglas de una familia que ya no existe. Y eso se puede reorganizar.
Soy licenciada en Derecho y mediadora familiar. Pero antes de todo eso, soy alguien que tuvo que reorganizar su propia familia. Dos veces.
Del papel a la vida real
Lo entendí años después, cuando me divorcié con una hija de cuatro años y un bebé. Me rompí por dentro y por fuera. Y descubrí algo que ningún libro me había enseñado: firmar un acuerdo no basta. Lo que realmente marca a tus hijos es cómo os relacionáis después.
Entendí que para atravesar una separación de verdad hay que unir lo legal, lo emocional y lo relacional. En España, nadie estaba juntando esas piezas. Así que empecé a hacerlo yo. Primero para sobrevivir; después, para que otras familias no tuvieran que hacerlo a ciegas.
Así nació Stepfamily.
Doce años después, construí junto a mi pareja una nueva familia ensamblada, uniendo bajo un mismo techo a mis hijas, a las suyas y a nosotros dos. Ser madre divorciada y madrastra me enseñó todo aquello que no aparece en ningún libro: los nuevos roles, las lealtades y los momentos en los que el amor, por sí solo, no basta.
De ahí viene Stepfamily: «familia ensamblada» en inglés, pero también step, «paso», por los pasos del método que he creado y con el que llevo años acompañando a familias.
Hoy, Stepfamily es una comunidad de más de 90.000 personas que quieren atravesar los cambios de su familia sin improvisar.
El Método STEP
Mi experiencia necesitaba un marco profesional para poder ayudar de verdad. Así nació el método STEP: un método sistémico, paso a paso, que une lo legal, lo emocional y lo relacional para reorganizar tu familia en cada etapa: la crisis de pareja, el divorcio, empezar de nuevo y la familia ensamblada.
No voy a hacer ni de juez, ni de abogado, ni de psicólogo. Como mediadora, pongo estructura donde hay caos, criterio donde hay miedo, y un lugar para ti, también cuando sientes que no lo tienes.
No te voy a prometer que el otro cambie ni que el conflicto desaparezca; eso sería venderte humo. Lo que sí te prometo es que recuperes el control de tu mitad, tu tiempo, tu tono, tu casa, tus plazos, sin depender de que nadie colabore. Porque la estabilidad sostenida de uno solo de los adultos ya protege a tus hijos. Uno. Tú.
Una familia no se sostiene solo con amor: necesita un amor seguro, con límites coherentes y sostenibles que den esa seguridad. No hace falta llevarse bien. Hace falta que funcione.